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18-06-2024

Cosechamos y conservamos papas nativas en Carachuco en Pamparomás

Más de 200 variedades que nos generan identidad y preservamos junto a pequeños productores a quienes capacitamos

Julio Barahona Vilcarino tiene 83 años y a esa edad tiene la suficiente energía para subir hasta la cima de un cerro para cosechar las papas nativas que sembró junto a sus familiares. Él rasga la tierra con un pico y encuentra los tubérculos que le servirán de principal alimento. Se agacha y se levanta una y otra vez sin detenerse para no perder el ritmo. 

“Yo tengo la suficiente fuerza para seguir trabajando. Ya estoy acostumbrado”, comenta don Julio mientras sonríe y posa para la foto que perennizará aquel momento a más de 3000 metros de altura en la sierra de Áncash.


Julio Barahona y un grupo de 10 personas cosecharon más de 200 variedades de papas nativas en el caserío de Carachuco, distrito de Pamparomás. Se trata de un campo de conservación que fue implementado por el Servicio para el Desarrollo Integral Rural (SEDIR) con la finalidad de mantener vivo aquel tubérculo milenario en sus diferentes formas, tamaños y colores. 

La cosecha se realiza luego de 7 meses en el cual los productores desarrollaron distintas actividades agronómicas como la preparación del terreno, el aporque, el control de enfermedades y qué criterios se deben tener en cuenta para realizar la cosecha. 

“Los agricultores aprenden desde la distancia que debe existir entre surcos y plantas, hasta el uso de fertilizantes ecológicos para tener papas orgánicas. Nuestra tarea es enseñar la forma correcta del manejo de las papitas nativas y conservarlas”, explicó el responsable de la cosecha de SEDIR, Wilmer Alegre Jara. Las papas tienen nombres como puño de gato o lengua de gato, pero otras variedades solo se identifican con códigos de números. 


La cosecha inicia en la parte alta del campo y culmina en el lado inferior luego del mediodía. "Nuestras papas son ricas, nutritivas. Y las consumimos con ají, queso o cuy", comenta Percy Barahona quien muestra en sus manos las papas que acaba de extraer de la Pachamama.

La cosecha de papas forma parte de un hermoso paisaje serrano que parece una famosa pintura en tiempo real. Las mujeres con sus trajes autóctonos, las ovejas comiendo pasto, los burros echados sobre el pasto y las imponentes montañas, cual gigantes guardianes silenciosos, apenas son un ejemplo de la inmensa belleza geográfica del Perú. 


La cosecha termina con un potente almuerzo, como tenía que ser, a base de papas. Las actividades de SEDIR se desarrollan en el marco del proyecto de cooperación con la Fundación Servicio de Liechtenstein para el Desarrollo (LED).