Menú Responsive con Submenú
19-09-2023

Cuarenta años de servicio social y aporte al desarrollo en Moro y Pamparomás

Valoramos el trabajo de las madres de la Congregación de la Misericordia San Vicente de Paul que llegó a distritos de Áncash y generó un importante impacto socioeconómico en cientos de familias

Las madres de la Congregación Hermanas de San Vicente de Paúl cumplieron 40 años de labor social en Perú y en particular en los distritos de Moro y Pamparomás en la región Áncash desde 1983. El trabajo de las religiosas ha marcado un hito en la historia de los mencionados distritos por su trabajo pastoral y por la ejecución de obras de envergadura que han generado desarrollo para mejorar la calidad de vida de miles de familia.

“El camino que iniciaron nuestras madres fundadoras lo seguimos nosotras con el compromiso total de estar cerca de los enfermos, los ancianos, los niños y jóvenes. Agradezco a Dios por los 40 años de existencia de la congregación en Perú”, resaltó la madre superiora, Celinda Real Ayala, durante la misa que el último domingo se realizó en el Santuario de la Virgen del Rosario en Moro.


El santuario estuvo abarrotado de gente que conoce la labor de las madres y se hicieron presentes el gerente municipal y regidores de la Municipalidad Distrital de Moro quienes hicieron un reconocimiento a la congregación. Además, el obispo de la Diócesis de Chimbote, monseñor Ángel Zapata Bances, envío sus saludos, y también hicieron lo propio las congresistas por Áncash, Nilsa Chacón y Lady Camones, junto al del alcalde de Nuevo Chimbote, Walter Soto. También se proyectó un video que resumía la labor de las madres vicentinas.

“El mundo de hoy necesita más corazones que se entreguen a los pobres. Nunca perdamos la fe y siempre debemos construir esperanza", puntualizó la madre Rebecca Frick, una de las líderesas de la congregación y actora social importante en Moro.



Madres que dejan huella

La Congregación de las Hermanas San Vicente de Paúl ha brindado educación a cientos de jóvenes con el apoyo de los internados y una de sus obras físicas más importantes es la construcción de la carretera que conecta al distrito de Moro con los caseríos de la subcuenca del río Loco en el distrito de Pamparomás. Hasta esos lugares, ubicados sobre los 3000 metros de altura, llegaban las madres para su labor de evangelización y para ayudar a los enfermos. Actualmente mantienen un programa de  alimentación para más de 80 ancianos.

“La congregación ha sido y es intermediaria de benefactores que han contribuido notablemente en el desarrollo del distrito. Las acciones de las madres trascienden a varias generaciones. Y es justo que lo resaltemos”, mencionó el director ejecutivo del Servicio para el Desarrollo Integral Rural (SEDIR), Juan Cerna, quien es testigo de aquella labor y conoce de cerca a la congregación.

El COVID-19 también fue una prueba de fuego para las madres pues en medio de la tragedia ellas asistieron a los enfermos y dieron alimentos a las familias que lo necesitaban. Solidaridad y compromiso.