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28-02-2022

Productores, SEDIR y Senasa realizan diagnóstico de cultivo de maíz choclo en Pamparomás en Áncash

Altos costos de insumos, falta de semilla certificada y ausencia de lluvias para siembra son algunas dificultades que tienen agricultores

La falta de recurso hídrico y el alto costo de los insumos son parte de algunas dificultades que tienen las y los pequeños productores de la subcuenca del Río Loco, distrito de Pamparomás en Áncash, para el cultivo del maíz choclo y de otros productos agrícolas. Hombres y mujeres del campo realizaron un diagnóstico sobre cómo está la agricultura en su zona con el apoyo del Servicio para el Desarrollo Integral Rural (SEDIR) y el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa).

El diagnóstico también puntualizó otras dificultades como la falta de peones, falta de semilla certificada y el alto costo de los abonos. “Tampoco tenemos yunta (arado) y alquilar nos cuesta S/ 100 dependiendo del tamaño del terreno. Tampoco hay suficiente agua por falta de lluvia”, lamentó Rodrigo Huerta, del caserío de Pichiu. El 75 % de terreno cultivable de la subcuenca del Río Loco depende exclusivamente de la lluvia.

SEDIR y Senasa realizaron un taller como parte de las actividades de la Escuela de Campo de Agricultores para la instalación, monitoreo y cosecha del maíz choclo. “Hemos realizado un taller de diagnóstico participativo rural con la finalidad de conocer las dificultades que tienen los productores y posibles soluciones en campo", indicó el especialista en Sanidad Agraria del Senasa, Marvin Herrada. La escuela de campo se desarrolla en alianza estratégica con SEDIR. 


“Todas las familias siembran maíz en pequeños terrenos y lo que queremos es capacitarlos para que conozcan cómo prevenir plagas y tener productos de mejor calidad”, señaló el responsable de Operaciones Sierra - Sedir, Liberato Torre Albino. Las actividades de SEDIR se desarrollan en el marco del proyecto de cooperación con el Servicio de Liechtenstein para el Desarrollo (LED).

La idea es usar 2 parcelas para trabajar de la forma cómo lo hacen los productores y otro terreno para las labores con asistencia técnica de SEDIR y Senasa. Los productores han denominado a su escuela de campo “Los emprendedores ecológicos de Pichiu”. Al final los agricultores recibirán un certificado y un manual con todo lo que aprendieron y descubrieron durante los 7 meses del cultivo del maíz choclo.