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16-12-2021

Mujeres emprendedoras y un negocio que las empodera y mejora la economía familiar

SEDIR capacita a madres de familia y jóvenes andinas para construir galpones y criar cuyes que luego venden y se ofrece como plato principal en los mejores restaurantes de Áncash

La jornada inicia desde muy temprano, desde antes que aparezcan los primeros rayos del sol. Lucinda Rodríguez, su esposo Crisóstomo Palmadera y sus dos hijos se trasladan hasta su pequeña parcela, ubicada en la ladera de uno de los cerros del caserío de Ocshapampa en el distrito de Pamparomás región Áncash, para cortar el pasto que servirá de alimento a sus más de 500 cuyes. Un trabajo que se repite todos los días para mantener el pequeño emprendimiento que se han convertido en el principal sustento económico de la familia Palmadera Rodríguez.

Mientras los niños juegan en medio del verdor de la subcuenca del Río Loco a 3640 metros de altura sobre el nivel del mar, Lucinda y su esposo cortan de un solo tajo montones de pasto con el uso de una filuda hoz. “Toda la familia trabajamos unida, pues si lo hiciera yo sola no me alcanzaría el tiempo para cuidar y alimentar a los cuyes. Tenemos que alimentarlos dos veces al día”, explica Lucinda Rodríguez en su idioma materno quechua y ha necesitado la ayuda de su esposo Crisóstomo para que traduzca lo que piensa y siente. Luego, padres e hijos regresan a la casa de adobe cargando sobre la espalda el alimento que permitirá un crecimiento saludable de los cuyes.


La crianza y venta de cuyes es una actividad muy rentable debido a que puede generar una ganancia neta del 100 % en muy corto tiempo. Mientras cultivar productos de panllevar o criar otros animales para el autoconsumo puede demorar varios meses e incluso años, el cuy está listo para la venta y consumo en apenas cuatro meses. “La crianza de cuyes es como la caja chica de las familias altoandinas. Aunque es importante conocer el manejo de la crianza de esos animales, como selección de reproductores o destete, para lograr una buena producción. También se debe tener un botiquín para hacer las respectivas curaciones”, explica el jefe de operaciones de la zona sierra del Servicio para el Desarrollo Integral Rural (SEDIR), Liberato Torre Albino

Y, efectivamente, el criadero de Lucinda Rodríguez cuenta con varias pozas en donde se separan a los ejemplares pequeños, los reproductores y a los cuyes recién nacidos junto a la madre. Hay especies de las variedades Perú, Inti y Andino. La criaza de cuyes es parte de un programa de promoción de unidades productivas para la mujer andina que impulsa Sedir en el marco del proyecto de cooperación con el Servicio de Liechtenstein para el Desarrollo (LED). 


FUERZA DE MUJER

La crianza de cuyes es una actividad pecuaria impulsada principalmente por la mujer rural que divide sus labores domésticas con el trabajo del campo. La mujer rural es una mil oficios que apenas tiene tiempo para el descanso. “Mi esposa realiza un trabajo muy difícil. Ella cuida a los hijos, los alimenta, hace el aseo, trabajar en la chacra y también se da tiempo para cuidar a los cuyes. Los esposos solo trabajamos en la chacra, por eso valoro mucho el trabajo de mi esposa”, remarca Crisóstomo Palmadera. Una historia similar se vive unos metros más abajo en el caserío de Antaracá en donde Honorata Menacho Murga también se encarga de los quehaceres de su hogar y de la crianza de cuyes. Tiene un galpón bien amplio e iluminado para el buen cuidado de los pequeños animales.


“Alimentamos a los cuyes en la mañana y en la tarde. El dinero que ganamos en la venta lo invertimos para comprar víveres, ropa y para cualquier cosa que necesitemos”, menciona Honorata, quien también habla quechua y necesita de la ayuda de su esposo para que entendamos lo que dice. 

Tanto Honorata como Lucinda han tenido restricciones, como el machismo, para acceder a información que se difunde en Castellano y por eso les resulta difícil adoptar un idioma que no les pertenece. Sin embargo, en los últimos años la mujer rural ha tenido un rol más protagónico en la economía familiar con pequeños negocios como la venta de cuyes.

La crianza y venta de cuyes es un emprendimiento que tiene un crecimiento sostenido y muchos restaurantes del país, principalmente en provincias y en distritos como Moro. Se ofrece como plato bandera que genera identidad. Y mientras más peruanas y peruanos consuman un producto netamente nacional se generarán más posibilidades de mejora de la economía de las familias rurales que crían esos roedores como verdaderos miembros de sus familias.